La Liga de la Justicia era la gran apuesta de la Warner para revivir el interés perdido en otras películas y sobre todo hacer atractivo lo que está por venir para vender a su público.

Ya es por todos conocido el desastre que se trae Warner Bros con su intento de crear un universo de D.C. cómic en cine (tanto atractivo para los fans como redituable para la compañía), pero no podemos olvidar que a pesar de las malas decisiones, Warner Bros aún tiene en su poder una franquicia muy atractiva, misma que acorde al modelo de mercado actual del cine de entretenimiento, puede reinventar y ¿por qué no? hasta mejorar.

La Liga de la Justicia (originalmente planeada para llegar en un momento de gracia de la marca, pero que lo hace en un momento de incertidumbre) era la gran apuesta de la Warner para revivir el interés perdido en otras películas y sobre todo hacer atractivo lo que está por venir para vender a su público.

Y sin bien es cierto que la película adolece de varias de las mismas fallas de las películas pasadas del universo Warner/DC, inesperadamente ofrece cosas destacables.

El primer gran acierto de La Liga de la Justicia es quitar densidad a su trama (tal como lo hizo Wonder Woman), aspecto que en lugar de sumar profundidad a las tramas de Man of Steel o Batman vs Superman, les restó en su ritmo.

La película fluye a un ritmo entretenido, sorprendiendo sobre todo en la presentación de todos sus héroes en los que no se detienen a explicar toda su historia y motivación, debido a que de los nuevos ya las conoceremos en sus películas individuales.

A pesar del terrible CGI que no sólo es malo si no mal empleado (la secuencia donde Aquaman cae encima de un edificio es espantosa), la película tiene momentos tan buenos que nos hace quitar la mirada en ese espantoso desperfecto característico de la franquicia. A destacar la batalla final donde el protagonismo se distribuye audazmente entre todos los miembros de la Justice League, y en especial la enorme secuencia del retorno de Superman, en la que por fin se le hace justicia como el más poderoso de DC.

Un punto interesante del guión son los enfrentamientos verbales entre personajes, de los cuales salen más chispas que de los mismos madrazos, basta con recordar la provocación de Bruce Wayne a Diana o la memorable frase “do you bleed?” que Superman le regresa a Batman.

Dichos momentos están balanceados con el sentido del humor, del cual no se abusa y carga todo su peso en Flash, con el cual no sólo respetan su esencia del cómic, también lo hacen atractivo para la expectativa de su película en solitario.

Se le quita protagonismo a Batman, no se opaca lo lograd con Wonder Woman en su película y además el villano, aunque no sobresale, tampoco queda como un patiño insignificante, mal de todas las películas de súper héroes.

Tampoco se puede dejar de lado el score de Danny Elfman, quien le aporta una ambientación muy especial a la película, con una oscuridad más heroica y menos densa.

No, no es la gran película de súper héroes, tampoco es la mejor de DC (ese título le pertenece a Wonder Woman), pero hablando desde el desmadre que ha provocado Warner y todas las fallas de sus producciones, esta película hace mucho con poco, entretiene a pesar de sus tomas repetidas y su terrible edición que tijereteo escenas completas (chequen el regreso de Superman a su casa y como cortan el reencuentro con su madre), y de verdad, lo destacable es que con todo en contra, La Liga de la Justicia sea una película con la que uno se emociona y se entretiene durante casi dos horas.

No sé que vaya a pasar con el desmadre que se trae la Warner en futuras películas, pero luego de ver Wonder Woman y Justice League, se puede pensar aún que no todo está perdido, siempre y cuando se trabaje sobre lo poco que han conseguido y no intentando arreglar todo lo que han hecho mal.