Cars  existe gracias a un capricho de John Lasseter por realizar una película de Pixar con sus objetos preferidos de niño: los autos. Hoy en día ya estamos en Cars 3.

Por supuesto que Pixar (en la que era el mandamás en ese entonces) le concedió su deseo, y aunque el resultado sigue siendo cuestionable, la película es la que más mercancía ha vendido de todas las películas de Disney/Pixar, por lo cual era una mina de oro que había que explotar con un infalible método de marketing como son las trilogías.

Aún con sus grandes ventas, Cars seguía siendo el patito feo del imperio Disney/Pixar, y su secuela no le ayudó mucho, resultando ser un descarado product placement para seguir vendiendo más juguetes, ofreciendo menos calidad en la historia y en sus personajes.

Fui a ver Cars 3 intrigado por sus teaser trailer que vendía un tono más sombrío que la primera, y menos pueril que la segunda. Y vaya que me llevé una grata sorpresa.

Como es su costumbre, Pixar entrega esta secuela a Brian Fee, un director novato, aunque experimentado en la animación de los estudios, quien también se involucró en el guión. El resultado es una visión diferente a los mismos personajes, dentro de su mismo entorno.

Cars 3 es superior a sus antecesoras en todos los aspectos, y por mucho. La animación es realmente increíble, combinando lo caricaturesco de los detalles de cada personaje (los movimientos aquí son menos humanos que en las anteriores), y llevando el realismo por computadora a un nivel impresionante (el reflejo en el chasis de los autos, la secuencia en la playa con el detalle en la arena y mar, y los paisajes que juraría que son reales).

Además, los estudios Pixar logran aspectos cinematográficos muy destacables, como los montajes que hay en la película que son perfectamente combinados con la música, en los traslados de un lugar a otro, hasta las carreras que son vibrantes (no recuerdo montajes tan buenos y precisos en películas recientes de Pixar), y el uso de la cámara lenta, que sorprendentemente no utilizan para chistes infantiles como pretexto para ver las caras chistosas de los personajes (un vicio muy común en la animación para niños).

Pero la genialidad de Cars 3 no radica solamente en sus aspectos técnicos, también se combina con un guión inteligente, cargado de mensajes puntuales y una madurez notoria, que no veía en una película de Pixar desde el guión de Toy Story 3. Brian Fee y compañía toman el camino del héroe (la fórmula usada en la gran mayoría de guiones de cine) y le dan un giro inesperado, muy interesante, sobre todo tomando en cuenta que hablamos de una trilogía enfocada a un público infantil masculino (que ha sido su target principal).

Sin perder la gracia y emocionantes secuencias (vean las caras de los niños cuando pasan las escenas de carreras), se nota un tono más serio en Cars 3 y se puede ver en el moderado (y justo) uso de Mate, el patiño personaje del cual se abusó en la segunda película, ahora tiene intervenciones más cortas que funcionan mejor.

Cars 3 es una de las películas más maduras de Pixar, donde sin cambiar el entorno ni la esencia de la franquicia de Cars, sacan jugo a los personajes construyendo una fábula sobre el cambio generacional, y una alegoría sobre el lugar que le pertenece a las niñas del futuro y las oportunidades que merecen las mujeres del presente.

Para este servidor, Cars 3 significa un rompimiento generacional importante en la filmografía de Pixar. Quizá les pueda parecer exagerado, pero piénsenlo: una película cuyo target son los niños, cede el protagónico a un personaje femenino, el personaje principal (el héroe de la película) acepta su destino en el cambio generacional y la vejez es proyectada como el comienzo de una nueva etapa y no como el fin de la vida.

¿Es Cars 3 una de las mejores películas de Pixar? para este que les escribe sí lo es, no de las 5 mejores, pero la hazaña que han conseguido de reivindicar al patito feo de Pixar, y el rompimiento directo en los roles de su personaje principal, la colocan en el top 10 de los estudios sin problema.